Máscara elaborada íntegramente en hojalata con técnicas de repujado en ojos y cachetes. Lleva un tocado de hojalata repujada acompañado por cuernos de toro y plumas de pavo real, las cuales representan la soberbia de estos diablos danzantes.
En el proceso de pintado se aplica insumos que conservan y protegen la hojalata de la corrosión, además de aplicarse pintura especial que le otorga un acabado de calidad y fácil limpieza.
Las máscaras del Taller Martín Granados forman parte de la indumentaria utilizada en la danza de los Diablicos de Túcume, declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el 2013. Las máscaras de dicha danza representan a animales domésticos (cerdo, toro, perro etc.) a las cuales se les sobredimensionaban las facciones, con el fin de hacerlas grotescas y poder infundir miedo al pueblo indígena Lambayeque a fines del siglo XVII durante el proceso de evangelización instalado por la conquista española en aquella época.
Alto sin cuernos: 25 cm






